viernes, 31 de mayo de 2013

DE CÓDIGOS, DE ÉTICA Y DE SANDECES

DE CÓDIGOS, DE ÉTICA Y DE SANDECES

Con todos los respetos a nuestros gobernantes...esto que se acaban de sacar ustedes de la manga no es si no una solemne tontería.
 
Y reiteramos los respetos.
Y reiteramos lo de la tontería.
 
De por si ya nos parece que es una "idea" que ni siquiera debería haber nacido.
Es la opinión de un % muy pequeño de la sociedad vasca, pero es nuestra opinión y la de otros grupos sociales ajenos a Zierbena.
Y por ética hay que respetarla, ¿no?
 
 
En el ya desaparecido ( gracias a  Dios)servicio militar, el valor "se  supone".
 
Se daba por hecho que se tenía.
Luego se podría ser un cobarde o no.
Igual pasa en política.
 
La honradez, integridad y honestidad (junto a la honorabilidad, no nos olvidemos), no es algo que se aprenda o se adquiera con el cargo.
O viene de serie o se inculca con la educación: la familiar, la escolar, la social...
 
Y en el caso de la política, los partidos, que dan de mamar a sus militantes, afiliados, simpatizantes y cargos públicos, bien podrían entonces dar cursillos internos con su dinero a todos aquellos cargos públicos que crean no disponer de la ética suficiente para desempeñar un puesto.
Pero ANTES de ser elegidos.
 
 
Y si no la tienen...que no se presenten.
Está chupado.
 
Lo entiende cualquiera
 
No vale sacar el escaño y luego que "me soluciones mis carencias".
 
Eso es ser auténticos caraduras.
 
 En el fondo, creemos que no es más que  una cortina de humo  para tratar de tapar asquerosidades y por otra parte una forma de acallar la conciencia, que se muestra siempre insobornable.
 
Y para comportarse bien no hace falta que a gente "bragada y con experiencia" y que se jacta de ello, que se codea con mandatarios internacionales y que representan a estados o a autonomías (normalmente acompañando sus reuniones con buenas comidas y todo tipo de servicios públicos), se les diga que tras ingerir un centollo no haya que meterse el palillo entre los dientes estando frente a Artur Mas para sacarse los restos de marisco, ni que no es  educado eructar en la cara de Françoise Hollande o tirarse pedos durante una recepción a empresarios argentinos que visitan Euskadi con intención de invertir.
 
Lo saben los políticos.
Y eso no lo hacen.
 
Simplemente son buenos modales, educación y civismo, cosas que no abundan precisamente en nuestra sociedad donde predominan el insulto, la falta de educación, la grosería y la ordinariez, entre otras exquisitices.
 
Así que no nos vengan contando que es necesario un código ético de comportamiento para ciertos altos cargos.
 
Es mucho más sencillo y mucho más barato no gastar dinero en estas "cosillas" y más con la que está cayendo y aplicar otro código para todo aquel que durante, antes, después, junto a , detrás de, delante de, enfrente de, cerca de cualquier mandato público, actúe de manera ilícita a sabiendas de que lo está haciendo; o al que meta la mano en la caja para si o para amigos , familiares, empresas de amigos, cuñados, primos y demás familia.
 
Y se llama CÓDIGO PENAL.
 
Y ya está hecho.
 
Tiene un problema...que los que crean códigos éticos ya han buscado fórmulas para no verse sujetos al poder del mismo:
que si un aforamiento por aquí, que si todo prescribe en cinco años, que si no tengo delitos no ingreso en prisión, que no hay que devolver lo robado, que si tengo inmunidad parlamentaria...
 
Pequeños detalles que los mortales  no disfrutamos y si usamos una tarjeta de crédito ajena para comprar leche infantil y pañales a nuestro hijo...vamos directamente a la trena.
 
Señores políticos: ¿es ético meter a la cárcel a una madre por hacer eso mientras muchos de ustedes están imputados, viven como marqueses con coche oficial no necesario, dietas por ir a casa cuando luego no van o billetes de avión de primera clase?.
 
Mientras no solucionen esos pequeños defectos, hágannos un favor:
déjennos de chorradas.
 
Y como inciso:
al margen de que es absurdo, hay que ver la cantidad de bobadas que hay en cada párrafo.
Y como siempre, para todo se crearán comisiones de seguimiento.
 
Así se reúnen más veces a comer marisco.
 
Éticamente, adiós y muy buenos días.
Sin ética, a tomar por saco.
 
 

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