miércoles, 17 de julio de 2013

APDs

APDs
 
Estamos en un mundo donde internet se ha vuelto indispensable para los negocios, las relaciones, la política...la comunicación en definitiva.
 
El uso que se haga de esta herramienta puede ser  una bendición o una tortura.
 
¿Dónde está el límite entre lo que se puede decir y lo que no se puede decir?
 
¿Dónde está el límite de la libertad de expresión?
 
El director de la AEPD lo ha dejado bien claro:
 
sentencias del TC avalan que no pueden ponerse pegas a toda aquella información PÚBLICA generada por instituciones y/o sus cargos en tanto que representantes de la sociedad y sujetos y expuestos a figurar en boletines, sentencias, etc...
 
Información tanto buena como  "mala".
 
Lo que no se puede hacer es tocar bajo ningún concepto la vertiente privada.
 
Y una diferencia importante entre las agencias de protección de datos autonómicas y la estatal:
 
las autonómicas SÓLO intervienen en los asuntos públicos mientras que la agencia estatal o española de protección de datos lo hace en los ámbitos público y privado.
 
Si una Diputación utiliza mal tus datos, puedes recurrir  a tu autonomía, pero si la compañía Mofastar o Robafone te la juegan, entonces puedes acudir a la AGENCIA ESPAÑOLA DE PROTECCIÓN DE DATOS
 
Y puedes ver en su web métodos como la lista Robinson y algunos más para que no te llamen a las 12 de la noche para ofertarte una tarifa que no quieres y puedas borrar tu número de móvil de todos los ficheros comerciales.
Y tu correo.
 
Del blog de ZB no te puedes borrar porque nosotros no te llamamos; tú te conectas y aunque no quieras admitirlo....estás enganchado.
 
Ese es otro problema.
 
Señores políticos...ya lo saben ustedes.
Todas las "guarrerías que hagan" quedan aquí.
 
Hasta el fin de los tiempos.
 
NO haberlas hecho.
Se siente...
 
Algo es algo
 
 
 

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