GEPETO LO SABÍA
El bueno de Gepeto lo sabía cuando fabricó a Pinocho.
Le dió la capacidad de que cuando mintiera, la nariz se le alargara.
Un estudio de la Universidad de Granada basado en la termografía ha desvelado que cuando mentimos, la punta de la nariz y ciertas zonas de la cuenca orbital suben de temperatura y en ocasiones pueden llegar a ponerse rojas, asemejándose al efecto del rubor, la verguenza...
Ahora entendemos porqué todavía no se retransmiten los plenos por internet.
Se vería a quien se le pusiera roja la nariz.
Nosotros tenemos dos candidatos.
Si aparte del calor, realmente se alargara la napia, dos narices llegarían a Punta Lucero.
O más lejos quizás.
Gepeto era un sabio, un adelantado a su tiempo.
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